a muerte pueda llamarnos por teléfono y decirnos “Venime a buscar” xD. Habrá que ver si tres metros bajo tierra tienen señal, aunque por supuesto eso no es lo que importa sino el hecho de por lo menos tener la posibilidad de que lo saquen en caso de que resucite. John Jacobs, víctima de un cáncer pancreático hace tres años, fue enterrado con su celular Motorola T270. Lo curioso es que su esposa sigue pagando hasta hoy un abono de U$S 55 mensuales para mantener su línea y buzón de voz funcionando. De hecho, el número de teléfono fue grabado en su lápida debajo de las palabras “Descanse en paz”.
Su esposa Marian Seltzer declaró que “Algunas personas le hablan a Dios, yo hablo con mi difunto esposo”. Hasta hoy ella y sus hijos suelen dejar mensajes a Papá cuando tienen ganas de hablarle, aunque probablemente sería mejor ahorrar esos U$S 55 por mes y pretender que lo llaman por teléfono en lugar de gastarlos.
Al fin y al cabo en algún lugar del mundo alguien se está muriendo de hambre.
Vía | Ubergizmo












2 comentarios:
De verdad que cada quien tiene sus creencias y sus costumbres. Aun así no me parece que sea bueno tenerlo ahi presente en todo momento, y llamarlo como si estuviera vivo, creo q de alguna forma no se ha aceptado la muerte.
Pues a mi me parece muy bonito el gesto de la mujer, que puede dejarle mensajes a su marido.
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